La
calidad de la uva aumenta con la edad de la viña
Cuando
comienza un proyecto vitivinícola lo primero que se necesita, además de dinero
para invertir y una buena porción de tierra para implantar el viñedo, es mucha
paciencia. Ya que durante los primeros años la planta comenzará a adaptarse en
el terruño y los primeros escasos racimos no serán siquiera utilizados para
elaborar un vino. Quizá sean aprovechados para que cada bodega realice las
primeras experimentaciones y proyectar el potencial de la viña. Por eso para
comenzar a elaborar los primeros vinos es vital contar con viñedos que tengan
algunos años de vida, ya que se necesitan entre unos 3 o 4 años para que las
cepas den sus primeras uvas con potencial enológico y, según los expertos, unos
10 años para que con esas uvas se pueda elaborar un muy buen vino.
Viña
joven, vinos frescos
Tras
unos 5-7 años, cuando la viña comienza a transitar la juventud llegará el
momento en el que la planta ofrecerá en la vendimia unos racimos bien
vigorosos, que serán la materia primera ideal para elaborar vinos con una explosión
de fruta y un marcado perfil varietal. Vinos en los que los aromas y los
sabores primarios serán los protagonistas en nuestras copas.
Viña
madura, vinos de terroir
Y
así como en el camino de la vida, el paso del tiempo a algunas personas las
llena de sabiduría, a la viña le sucede exactamente lo mismo. Ya que, con el
paso de los años, vendimia tras vendimia, la planta se encontrará más
equilibrada y así el vino que se origine de sus granos pasará de un perfil
netamente fresco y frutal, con características primeras bien marcadas, a un
estilo más complejo en el cual además del perfil varietal se sumará la
personalidad del terruño. La planta ya se sentirá como en casa en el suelo en
el que anidó y esa sensación de satisfacción será trasladada a los vinos que
nazcan de ese viñedo.
Viña
antigua, vinos con identidad
Cuando
la planta ya supera los primeros 30 años de vida, comienza a estar más sabia y
más concentrada, y todo eso se traducirá en un potencial enorme. Pero no todo
es tan perfecto, ya que al mismo tiempo la planta se encontrará mucho menos
vigorosa. Así, de las viñas más antiguas nacen esos vinos que aseguran una
dupla infalible con el sello único de la calidad y el estilo. Además, estos
vinos serán los ideales para transitar largas guardas y regalarnos, también con
el paso del tiempo y la paciencia, verdaderas joyas vínicas.
Viña
anciana, vinos con historia
En
el mundo actualmente son super valoradas las viñas de más de 70 años, que
realmente son reliquias de la viticultura, pero hace algunas décadas atrás
cuando se apreciaba más el volumen que la calidad del vino sucedía
absolutamente todo lo contrario. Por eso, lamentablemente, en muchísimos
viñedos de todas las latitudes mundiales multitudes de viñas antiguas fueron
arrancadas para dar espacio a plantaciones más jóvenes y productivas. El dato:
En Eslovenia dicen tener una de las viñas más añejas del mundo con 400 años de
antigüedad. ¡Y todavía cada año se vendimia!
Entonces,
¿por qué la edad de la viña es tan importante? Porque con el paso del tiempo la
planta logra producir un perfecto equilibrio entre la producción de la uva y la
cosecha. Y al mismo tiempo, la vid al estar más instalada en el terreno será
menos sensible a los cambios climáticos -que hoy dan dolores de cabeza en
muchos sitios del mundo- asegurando de esa forma una mayor estabilidad del vino
a lo largo del tiempo.